jueves, 30 de agosto de 2012

Luna azul de agosto

Esta noche hay luna llena. La segunda en el mismo mes, por eso la llaman luna azul.

Como no entiendo de astronomía, me encanta pensar que sale solo para mí, como un pequeño milagro que me hipnotizará hoy durante horas.

Esa evasión me la pide el cuerpo a gritos. Esta semana me he incorporado al trabajo con una nueva reducción de salario, ya no sé cuántas van. Y lo que nos rodea es, cada día más, de película del oeste: nos hemos despertado en un país sin ley, donde de repente todo vale. Es como vivir atada a un suero que, lentamente, te va transfundiendo impotencia y desencanto en vena.

Por eso me encanta escapar del pozo negro en el que está tranformándose socialmente parte de este planeta, y colgarme del reflejo de la luna llena para cambiar de dimensión.

Y a lo mejor es cierto que el resto de terrícolas también podrán verla, pero yo siento que esta segunda luna, esta preciosa luna azul, se asoma hoy para celebrar conmigo que hay un plano de felicidad personal que ningún gobierno ni lobby me podrá quitar.

Y es que éste ha sido el verano más intenso de mi vida: perfumado de pinos, rociado de maresía, preñado de amaneceres e inundado de besos. De modo que no, no me asombra que la luna salga de nuevo a alumbrar la oscuridad. Porque nos queda algo que los todopoderosos no manejarán nunca: la magia de la naturaleza y el amor.

3 comentarios:

Mayela Bou dijo...

Para mi aquí en América sale un poquito más tarde, pero pernoctamos bajo la misma luna mi querida Mayte, denudaremos el alma para que se nos pinte de azul, y llevemos por la vida el índigo de la felicidad.
Un abrazo cálido, lleno de luz!

chris dijo...

Vuelvo a escribirlo...la magia de la naturaleza y el amor...cuando eres capaz de contemplar ambos con respeto y dejas que tus sentidos se inunden...en esos momentos te vuelves invencible.

Y con la situación que tenemos ahora mismo por aquí, Mayte, necesitamos encontrar nuestras propias parcelas de felicidad, donde los recortes, la desesperanza y la angustia de la incertidumbre no puedan pasar...

Tienes la inmensa suerte de que tu parcela sólo está cercada por el límite físico del mar. Puedes abrazar un árbol y justo después abrazarla a ella...realmente creo que eres afortunada.

;-)

Ssplash dijo...

Qué bonito tu último párrafo, Mayte :-)

Besoss

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