sábado, 28 de abril de 2012

El vídeo de la polémica

El 26 de abril es el día de la visibilidad lésbica. Después de haber participado difundiéndolo en Facebook, algunas personas me preguntaban por qué tengo que hacer ruido con mi orientación si mi vida privada no es asunto de nadie. Pero tod@s sabemos lo que pasa cuando no quieres conocer sino tu propia realidad: el miedo a la diferencia es el germen de la homofobia, el racismo y las injusticias sociales.

Me oyen contar que en cinco países de este planeta mi vida estaría condenada a muerte, que en 76 sufriría cárcel o castigos corporales, y que eso me obliga moralmente a dar un paso adelante por todas aquellas lesbianas que no pueden hacerlo. Pero lo siguen viendo muy lejos.

Y este jueves, cuando empezó a circular por las redes sociales el vídeo que preparamos los colectivos LBGTI españoles, y salieron mis peques en primera plana visibilizando a su familia ("Somos Amalia, Alberto y Guillermo, y tenemos dos mamás"), me preparé para escuchar comentarios de todos los colores.

Lo sorprendente es que los negativos venían de personas cercanas que nos quieren y nos aceptan. Pero que me han tachado de utilizar a tres criaturas y exponerlas públicamente a un tema sobre el que aún no tienen capacidad de decidir.

¡¡Moooooock!! Gran equivocación. Mis peques no van a decidir si visibilizan su familia de dos madres cuando tengan 18 años. ¡¡Ya viven en ella!! Y corren el riesgo de perder sus derechos -quizá no en su caso, pero sí las nuevas familias- si prospera el recurso contra el matrimonio homosexual.

La gran hipocresía de esta sociedad es que quienes critican mi decisión vieron con buenos ojos que hace dos meses participaran en un desfile de moda infantil.  Pero ¿ahí no estaban expuestos? Entonces el tema no es sacarlos a la luz pública, sino la razón por la que salen.

El gobierno del PP, cada vez que ha estado en el poder, ha querido ocultar nuestras familias. Deben pensar que si no nos nombran, no existimos. Es ridículo: en España hay miles de familias homoparentales, así que escondernos legalmente no nos hace desaparecer: sin embargo, sí deja sin derechos a un montón de criaturas y a sus progenitores.

Cuando yo tuve a Amalia nació sin el derecho a tener legalmente otra madre. Si me hubiera separado entonces de Elena y le hubiera negado las visitas, el perjuicio para ellas dos hubiera sido terrible. Así que hice lo único que estaba en mi mano: firmar un documento ante notario que regulaba todo lo que la ley nos negaba, y rezar a las diosas para que si me mataba en un accidente mis padres permitieran a la madre que la había acunado en el hospital, que la llevaba de la mano en los pequeños pasitos de su vida y que velaba sus sueños cada noche, seguir viendo a su niña.

En 2005 nuestra vida cambió con la nueva ley, y desde entonces mis tres peques viven visibles y orgullosos. Ni más ni menos que cualquier niño o niña en una familia normativa, pero quizá un poco más, porque saben lo que nos ha costado.

Si los vientos que soplan ahora en España nos quieren llevar de nuevo a la oscuridad, tenemos que luchar con uñas y dientes para que sea la sociedad la que no lo permita. Y por eso tenemos que ser visibles.

Amalia, Alberto, Guillermo. No es extraño que hayan salido casi en la portada del vídeo. L@s dos mayores, tras haberlo hablado distendidamente el día anterior en un lenguaje adaptado a sus nueve y seis años, decidieron que querían participar. Así que sabían lo que hacían, y por qué lo hacían.

Son unos valientes, y su ejemplo ayuda a despertar conciencias. Bravo por mis tres peques.



4 comentarios:

Candela dijo...

Había visto el vídeo varias veces. Esos chicos son una preciosidad, visibles y felices. Enhorabuena!

ISA dijo...

Yo, que encima no soy partidaria de la visibilidad "obligada", te diria que ni te preocupes de la opinión de los demás.
Tus hijos tienen que vivir la realidad en la que viven AHORA, como los 4 míos tuvieron que vivir la suya en unos tiempos en que tener padres separadas era un crimen, un pecado y un rechazo social(años 79 en adelante, el pequeño tenía 8 años y la mayor 15-16)
Y te aseguro que mis hijos, ya mayores, son tan normales como los serán los tuyos si tu y el entorno que te quiere es consecuente con la vida que quieres llevar.
Es tan sencillo como eso.
Y las opiniones, contrarias, que pueda haber ni caso, a palabras necia, oidos sordos.
Y por cierto, estaría encantada de conocer a tus hijos y que jugaran en mi casa, en el jardín, con las cockers y presentarlos a mis amistades, familia ¡y a mis tres cockers¡

chris dijo...

Mayte...qué puedo decirte que no haya soltado ya por la boca. Me cabrea tanto esa homofobia camuflada de normalización...

Ayer lo hablaba con una amiga. Los comentarios que recibo cuando alguien me ve leyendo un libro "de los nuestros"... Cuando la normalización sea real, cuando todo lo que nos rodea tenga en cuenta a los homosexuales, sus características, su vida...dejará de ser necesaria la visibilización. Hasta entonces...aquí estamos!!!

Olga_C dijo...

Felicidades, Mayte. Felicidades a tus chicos. Felicidades por tu sana y serena visibilidad. En una palabra: que sigáis siendo así de felices, visibles y luchadores.
Un besazo.

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