viernes, 3 de febrero de 2012

Una de blues

Hace años leí un libro sobre el Kaizen, el milenario método japonés para optimizar procesos empresariales y personales. Se basa en que cada día ha de traer una mejora. Y lo que me llamó la atención es que para que esa mejora tenga éxito ha de ser modesta.

Parece ser que el cerebro se paraliza ante los grandes retos (y debe de ser cierto: sólo hay que ver cuántos propósitos nos hacemos con el año nuevo... y lo poco que nos duran).  Y sin embargo, los objetivos a pequeña escala podemos procesarlos mejor y asegurar su éxito.

Tras mi sacudida emocional de este último mes me he dedicado al método Kaizen con esmero. No puedo plantearme grandes objetivos, pero a cada día le insuflo un nuevo motivo para sonreír: unas veces es una guerra de cosquillas en la alfombra con mi principito rubio, y otras una seductora receta de cocina, una persona que llega a mi vida por sorpresa o un galope entre árboles centenarios.

Y esta noche no ha sido menos. La invitación de mi amigo Fran Ledesma para que cantara hoy con su grupo, en un concierto íntimo en una preciosa casona del siglo XVII en Puerto de la Cruz, ha hecho las delicias de cada una de mis fibras. Con un público entusiasta y entregado hemos desgranado las mejores baladas de Eric Clapton, Jimi Hendrix, Pink Floyd y Neil Young.



Hay rincones del alma humana que sólo la música alcanza. Y esta noche la belleza se materializó en acordes, en poemas musicados que cantaban a la pérdida y al olvido, al dolor existencial que nada en el fondo de cada declaración de amor.

Yo disfruté cada minuto de esa catarsis. Y cuando el recuerdo de sus ojos azules sobrevoló las notas y me empapó de melancolía entendí, como en una revelación, la verdadera esencia del blues.

Así se cumplió el ciclo, y la música y las maderas artesonadas de ese mismo lugar donde hace quince meses nació nuestra historia de amor, quedaron como testigos mudos de que todo está bien. Y allí dejé recuerdos, tristeza y pasado, para que se maceren fuera de mí mientras yo me rehago con savia nueva. Pero sé que vivirán en el alma del blues, y sólo tendré que volver a su dulzura para evocarlos y rendirles homenaje.

16 comentarios:

Pena Mexicana dijo...

Y algún audio para redondear la entrada? no? :)

María dijo...

La música nos hace sentir de manera sublime. Te comprendo.

chris dijo...

La música tiene la habilidad de colarse por las rendijas del alma y llegar a cada rincón nuestro. Remueve los sentimientos, provoca las emociones, hace que broten lágrimas, pero te permite verbalizar mucho...y cura.

Ahí va una idea en el día de hoy...no sé si será un gran reto, pero...
Por qué no probáis a grabar esos conciertillos tan majos? Vendéis el cd entre amistades y conocidos y una vez recuperados los gastos, lo que sobre para la Asociación de Cáncer de Mama...

Lenteja dijo...

¡Ah, el blues..... sí....!
Besos.Lenteja

Candela dijo...

¡Cantas!

¡Ole! y encima Blues.

Te veo muy bien y eso que no llevo gafas ;)

Un besote

farala dijo...

pues tus mejoras diarias no las veo nada modestas, más bien sublimes y yo también reclamo un audio!!

bss

Felicidad Batista dijo...

Mayte, tanto el blues que se diluye en una mirada como el que nace de la garganta empapada de Misisipi siempre tienen un profundo y sugerente recorrido emocional. Y si se vuelven afluentes y conducen a otras mares mucho mejor.
Espero tener la oportunidad de escuchar esas actuaciones.
Abrazos

Alicia dijo...

¡No se me ocurre mejor terapia que la música!, que nos reconcilia con el mundo y con nosotros mismos. Eso tengo que verlo yo en vivo y en directo. ¡Qué maravilla! Hacer buena música carga las pilas más incluso que oírla.

Me encanta lo que dices de los pequeños retos. Qué sensato y qué acertado. A partir de ahora, cuando quiera cambiar algo me plantearé hacerlo así.

¡Un abrazo y buenas noches!

Mayte Mederos dijo...

Gracias a todas. Prometo que la próxima vez habrá audio para las de fuera, porque espero que las locales estén todas allí esa noche. Así podremos brindar por los pequeños logros de cada cual, y bebernos la esencia del blues en estado líquido, que tampoco es mala manera de acompañar la música ;-) (la buena malta es lo que tiene...)

Dany dijo...

Mayte por muy raro que parezca, creo que no me he equivocado sobre lo que he dicho que había visto en tu sonrisa... de verdad te lo digo!

"Hay rincones del alma humana que sólo la música alcanza. Y esta noche la belleza se materializó en acordes, en poemas musicados que cantaban a la pérdida y al olvido, al dolor existencial que nada en el fondo de cada declaración de amor".

Qué bonito, en estas lineas se te puede ver por el lado de dentro. Un besote

Tania dijo...

La próxima, por los dioses y diosas, espero no perdérmela. Jo!

Mayte Mederos dijo...

Dany, hay personas además que intensifican esa sonrisa. Bienvenida! Hay aparcamiento ;-)

Tania, ésa la tenemos pendiente, espero que no tenga que ser en el Olimpo de Zeus, que allí sólo admiten la cítara.

Victoria dijo...

Somos sobrevivientes. Cada cual con sus recursos. A esta entrada le va bien la cadencia del blues.
:)

ISA dijo...

Es buenísimo hacer ese tipo de cosas, Mayte, como te envidio. Lo único que sé cantar son sevillanas rocieras pero lo de "cantar" es un decir.
Me gustaría hacer como Maica, que va clases de baile, pero estoy pasando un poco de depre y no me animo a nada.
En fin, será el frío de Madrid que me mata.
Bss

Lorenix dijo...

Mayte si la próxima vez no hay audio tu avisa y si hay que coger un vuelo, pues se coge...

Lo de los pequeños retos diarios es una verdad como una catedral, porque se consiguen y motivan, por el contrario los grandes propósitos que terminas por no cumplir, encima te dejan la moral por los suelos. Un beso cantora.

Mayte Mederos dijo...

Razón que tienes, Victoria. Y ánimo, Isa, que ya queda menos para el buen tiempo... ;-)

Lorena, hace demasiado tiempo ya que no compartimos unas guitarras... ¡Qué bueno reencontrarte!

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