miércoles, 8 de febrero de 2012

Mañana puedes necesitarlo tú

Tengo revoltura en las tripas desde que ayer leí en Facebook que muchas criaturas están llegando al colegio con un triste desayuno en el estómago: agua caliente con una cucharada de colacao. En sus casas no hay para más.

La ola de necesidad se torna maremoto en nuestro país. ¿Somos conscientes de la cantidad de personas que se están quedando sin nada que echarse a la boca?

Estos últimos meses, al llevar al comedor social que tengo al lado unos kilos de provisiones cuando hacía la compra, me quedaba siempre el regusto amargo de no estar haciendo algo que de verdad ayudara a cambiar las cosas.

Y hablando con amigos que viven literalmente volcados en proyectos sociales, me confiesan que sienten la misma impotencia, a pesar de todo lo que hacen.

Y es que no es fácil organizarse a lo grande para luchar contra una emergencia social cuando no eres el gobierno ni la Cruz Roja.

"¿Qué puedo hacer yo...? ¿Qué puedo hacer...? El problema es tan grande, y mis manos tan pequeñas..."

Lanzas un mensaje al universo, y él, con fina ironía, te contesta. Justo donde más duele.

¡¡¡Zás!!!

La semana pasada me llamaron para ver si podía ayudar, como voluntaria de la AECC, a una mujer a la que acababan de diagnosticar cáncer. Hablé con las psicólogas de la Asociación, y luego con ella para ponerlas en contacto. Pero me encontré con un submundo insospechado.

Imagina que eres una mujer joven, con estudios, que has montado tu propia empresa. Imagina que la actividad empieza a ir mal con la crisis y tienes que cerrar. Imagina que te quedas sin paro, que no tienes familia a la que acudir y que tienes que acabar mudándote a casa de una amiga que te acoja para tener dónde dormir. Imagina que en esa situación te diagnostican un cáncer. Imagina que no tienes dinero ni siquiera para coger el tranvía e ir al hospital a tratarte, porque para comer ya recurres a la ayuda de uno u otro amigo, ya que no hay ni un solo subsidio que no hayas pedido y no te hayan negado.

Ella es un ángel. Pero también un ángel roto, a quien más duele la indiferencia que el hambre. Y escuchándola y ofreciéndole pequeñas cosas que le ayuden en su día a día -bonos de transporte, medicinas, algo de dinero- me parece que ella es mi alter ego. La Mayte que yo hubiera sido si hubiera estado sola en mi proceso, y la vida me hubiera dado la espalda.

Y siento que mi causa se ha materializado: tiene nombre y apellidos. Así sí sé hacerlo. No en una asamblea ni en reuniones de despacho, mientras ahí afuera hiela. Sino ofreciendo mi propio calor.

¿No será esta la respuesta? ¿Una cadena de favores, en la que cada una, cada uno de nosotros haga suya la causa de alguien que lo necesite, y le ayude a pasar con dignidad este tiempo tan duro de carestía?

Acoges bajo tu ala a una persona, a una familia, pero al tiempo que le aportas cosas materiales, de refilón le llega un subidón de autoestima y de ganas de vivir al sentirse acompañada, escuchada, valorada.

Yo lo tengo claro. Ella y yo vamos a pasar juntas por su enfermedad, y va a tener mi mano cada vez que la necesite. Y aunque en esta casa no sobra demasiado a final de mes, lo poco o lo mucho que haya será para compartir.

Y lo cuento aquí -con su visto bueno- porque, a pesar de que me enseñaron que es muy feo hablar de lo que una hace o deshace en estas cuestiones, si con mi testimonio puedo movilizar conciencias y unir voluntades, merece de sobra la pena.

Y ahora sueño con una red de personas que acogen a otras en sus vidas, en una tela de araña que crece en progresión geométrica. Porque esto no es una cuestión de caridad: es una cuestión de justicia.

¿Hacemos una cadena...?

18 comentarios:

guada dijo...

me ha encantado tu post, hace poco hice un trabajo sobre el banco de alimentos, para que veas la de trabajos y variados que hacemos y me hizo pensar, consumimos mucho y derrochamos.....
creo que la solidaridad consiste en pequeños gestos y barriendo para adentro, antes que donar dinero a causas que no me tocan de cerca, prefiero mil veces hacer lo que tú y me parece genial que lo compartas si ayudas a mover conciencias que a veces necesitamos que nos den un empujoncito que nos despierte del letargo de nuestro egoismo......
qué podría hacer yo? no lo sé
mucha fuerza y mucho ánimo, teniendo tu mano, la otra no sé sentira sola y eso no hay dinero que lo pague

Anónimo dijo...

Gracias Mayte, por sacudirnos y removernos ... y saber que en este mundo hay gente que nos despierta la conciencia y que no todo esta perdido... porque siempre hay alguien que nos hace creer en que hay en este mundo muy buena gente, y que no estamos solos, muchos besos y aqui estoy para lo que necesiteis. Maná

Anónimo dijo...

Desde que estoy en ventas al final de mes el 5% de mi nómina la ocupo en una compra de alimentos que entrego a la parroquia, dando por hecho que llega a las familias necesitadas. A veces son 50€, a veces 80€...eso es lo de menos, pero siempre pienso si su destino final será la despensa de una familia o la mesa de la sacristía. Me encantaría tener a quien coger de la mano y transmitir mi apoyo y mi fuerza. Ser un eslabón de esa cadena es el destino final de nuestras buenas intenciones. Pero hay que materializar, y hacer como Mayte: ponerle nombre y apellidos.
Voy a por los míos...

Jorge de Miguel dijo...

Un importante bofeton al egoismo que todos en mayor o menor medida tenemos. Yo intento hacer cosas (casi siempre de aportaciones economicas a mendigos), pero hasta ahora no he sido capaz de llegar más lejos, con ese apoyo humano del que hablas...por cobardia, por falta de tiempo...seguramente por una mezcla. Pero voy a darle una vuelta de tuerca más a mi conciencia

gracias

Anónimo dijo...

Que razón tienes Maytilla, cuántas veces me he preguntado si todas estas asociaciones de ayuda la llevan realmente a los sitios afectados o se quedan por el camino... no tenemos más que ver Haití, se ha hablado de millones de euros en ayudas y sin embargo el pís sigue desolado después de más de un año o dos, ya no me acuerdo. Yo desde el verano pasado me hice socia de aldeas infantiles pensando en que podía contibuir, aunque fuera con poco, en hacer algo positivo por los más necesitados. Pero es cierto que cuando lo haces por ti misma y le tiendes la mano a alguien que está a tu lado, la sensación de ayuda se hace "real". Quizás habría que cambiar....
Gracias por hacernos pensar.
Un beso enorme y fuerza amiga!
Marisa

Un eslabón de la cadena dijo...

Mayte nos enseña en camino y otros tomamos su ejemplo y seguimos el testigo. Hace muchos años que delegamos todo en el Sistema esperando que nos solucionara nuestros problemas; cuando el Sistema falla son las personas las que hemos de tomar la palabra. Hoy gracias a Mayte una gran cadena de favores está a punto de nacer en Tenerife, si quieres formar parte de ella, si crees que tienes algo que dar o si estás en el lado de los que no tienen, no dudes en escribir a cadenadefavoresentenerife@gmail.com
Hoy los milagros son posibles...

Gracias a todos, gracias Mayte.

Pilar dijo...

Sin duda éste tipo de vivencias recargan la batería de la existencia, vivimos todos tan aislados... Es necesario que nos encontremos, que de eso se trata la vida, de experiencias humanas y en ellas todos tenemos necesidades y todos compartimos, cada uno de lo que tenemos y eso es vivir.
Aquí os dejo un enlace que hace unas semanas llegó a mi y me resultó muy interesante.
http://www.senderodefavores.org/index.php

Un abrazo cercano!!

Pilar

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en todo... y aquí me tienes para ayudar, sabiendo que los que lo necesitan, lo van a recibir.
Me he acordado tambien de que nuestra ayuda a los comedores y la labor de Cáritas, es tambien muy bien recibida.
Ayudar cada uno en lo posible... ¡éso es lo bueno!.
Gracias por tus ideas. Besitos. Golodrina.

Anónimo dijo...

Muy bien, pero no olvidemos reclamar esa justicia a quienes la incumplen.

chris dijo...

Admiro, alabo y aplaudo lo que estás haciendo. Creo más en esos tipos de acciones que en dar dinero a oenegés. Casi siempre se pierde en intermediarios.
Si yo encontrase a alguien a quien poder echar una mano igual que haces tú me encantaría hacerlo. Ver día a día que mi ayuda llega, que es válida, que le sirve a alguien...

Me gustaría que nos fueras contando tu experiencia en lo que haces con esta mujer. Y conste que lo digo con el máximo respeto hacia su dignidad.
Un abrazo!

Anónimo dijo...

gracias por contarnos tus vivencias
tus emociones

me gusta esa manera de ayudar
cercana...real

me apunto a la cadena de favores!!!!

un beso grande

Carola

Alejandro Hidalgo Perez dijo...

Querida Mayte:
Leyendo tu bella y dura experiencia, me reafirmo en la idea, de que cambiar el mundo esta en nosotros. Si cada uno de nosotros procuramos el bien de los demás en nuestro entorno mas cercano, en el que realmente nos es posible actuar, entonces ya estamos cambiando el mundo.
Desde mi precaria situación, a punto de agotar el paro y quedándome aun tres años hasta la jubilación, no me sobran medios, pero si dispongo de manos, de un saber hacer, de una mente llena de ideas y de un corazón dispuesto a la entrega y a llevar a buen fin cualquier acción de ayuda personal que se precise.
Cuenta conmigo para la cadena de favores y cambiemos nuestro mundo mas cercano aportando amor y consuelo.
Un fuerte abrazo, Alejandro

Mayte Mederos dijo...

Muchísimas gracias a todos: a los que han comentado aquí, a quienes han mandado emails durante todo el día, a quien ha ofrecido generosamente hacer un ingreso mensual en la cuenta de la protagonista de mi post hasta que pueda salir del bache...

Me ha gustado la idea del sendero de favores que apuntaste, Pilar. Es una curiosa y bonita iniciativa.

Mi amigo Eloy Cuadra, conocido activista social tinerfeño, es quien comenta en este post poniendo un email al que pedimos que se dirijan tanto quienes quieran compartir como quienes necesitan ayuda. Él trabaja desde hace años en bancos de alimentos y plataformas ciudadanas de ayuda a los sin techo.

Hoy hablábamos de que esta cadena solidaria puede llegar a ser algo grande, si se dan dos factores: que concienciemos cada uno a nuestro entorno, haciendo de esto un gran virus. Y que el trabajo de los voluntarios (como Eloy y otras personas con experiencia probada en estas labores de asistencia) ayude a distinguir con rigor a quienes de veras necesitan la ayuda.

(Alejandro, tú eres un puntal, un gran profesional en el campo del turismo en esta Isla, con un corazón de oro. Tu ofrecimiento es valioso, ¡hacen falta buenas cabezas para pensar y organizar! Contamos contigo).


Les animo con ganas a que se dirijan a cadenadefavoresentenerife@gmail.compara ofrecer su colaboración (en tiempo, en dinero o en especie).

O bien, busquen a esa persona o esa familia del barrio que pueda estar necesitando ayuda para sobrevivir, y hagan por ella lo que esté en su mano. Ni más, ni menos.

Porque podemos lograr mucho juntos haciendo cada uno un poquito.

Besos solidarios,

Mayte

ISA dijo...

Te estás convirtiendo en mi referente y espero tus post como agua de mayo.
Yo también estaba pensando, ahora que tengo más tiempo libre, hacer algo de tipo social y desinteresado.
Pero por lo que tu ya sabes, todavía estoy recomponiéndome y me siento incapaz de pensar en nada o en casi nada.

De momento tu post me ha recordado lo que siempre quise hacer y no me dejaron (mi ex, el desgraciao): trabajar (hoy sería sin sueldo, claro) en las bibliotecas de las prisiones. Así que he tomado una iniciativa: escribir a la cárcel de Soto de El Real, en Madrid y ofrecerme para trabajar en la biblioteca, si es que le tienen, y a hacer alguna lectura "comentada" con algunos de los reclusos que quieran leer.

Veremos a ver qué me contestan y qué me dicen, pero empezaría mañana con los ojos cerrados.

Estelas de vida. dijo...

Eres GRANDE MAYTE!!! como bien dices, en cualquier momento ¡ZAS! y ahí estás tú despertándome y aportando ideas geniales para poder colaborar y acallar nuestra vanidosa conciencia, que cree que está haciendo todo lo que puede por los demás...y de repente se da cuenta de que no hace ni el 10% de lo que podría. GRACIAS!!

Mercedes Alabau dijo...

Ay Mayte tengo que mirar los e-mails más a menudo porque siempre hay sorpresas agradables como ésta.
Te mereces el cielo, sabes tocar la fibra sensible que toda persona tiene, por muy egoista que sea. Desde hace un tiempo dejé de enviar mi ayuda a varias organizaciones que se supone ayudan a gente necesitada porque no creo en ellas, pero me quedó un vacío y una cierta vergüenza y pena, por lo que empecé a ayudar a gente muy cercana a mí de una forma directa, sabiendo y viendo con mis propios ojos el resultado de esta ayuda, por eso te puedo decir que creo firmemente que ése es el mejor camino. Además, ahora lo tenemos más fácil porque por desgracia hay mucha gente necesitada, no hace falta enviar ayuda a miles de kilometros, los tenemos aquí mismo, a nuestro lado. Por eso creo que vas por el buen camino. Un beso muy fuerte.

Mayte Mederos dijo...

Isa, ¡qué buena idea! Ojalá prospere... ¡Y gracias por tus palabras, y las de Estelas de vida (hola María!) y las de Mercedes.

¡Ya estamos formando cadena!

Andrea SF dijo...

Hola corazón, me encanta la idea, ya escribí al imail podríamos reunirnos un día y crear una web, hace algún tiempo me mandaron un imail sobre esta acción voy a ver si lo rescato,
me encanta tu blog aunque creo que ya te lo dije, besitos

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