domingo, 7 de agosto de 2011

El gran azul

Recuerdo un capítulo de Pippi Calzaslargas en el que, molesta por no tener nunca vacaciones, decide ir a la escuela de Tommy y Anika el día antes de Navidad para que se las den. Sus amigos no lo entienden... ¡¡pero si ella no va al colegio en todo el año!!

Y sin embargo yo la comprendo muy bien. Después de mi tercera operación, y de varios meses de reposo relativo, por problemas con las prótesis, creo que la semana próxima me darán, por fin, el alta en el hospital. Y espero mi mes de vacaciones con la emoción de los nueve años. Casi me crecen las trenzas pelirrojas de Pippi.

Estos días empiezo a probar mis fuerzas, tras tanta inmovilidad. Primero ha sido una temporada a cargo de los tres peques que me ha dejado con la lengua fuera, pero el simple hecho de haber sobrevivido es buena señal. Y ahora comienzo una semana a solas en la que desplegar poco a poco las alas.

Ayer empecé suave: paseos, lectura a la sombra y cine. Pero la película que vi, "La prima cosa bella", acaba con un refrescante baño del protagonista en las aguas azules de la costa italiana, que se me debió de quedar grabado en el subconsciente.

Y esta mañana, cuando abrí los ojos y ví que aun era muy temprano, mis manos fueron solas a las aletas y las gafas de bucear. Salí con el alba a buscar el mar, y lo encontré.

Pero al verme sobre las rocas, con las olas rompiendo suavemente debajo, fue cuando me di cuenta de mi mala memoria. Siempre me ha dado miedo el gran azul. No la playa, con el fondo de arena clara, sino la profundidad del mar: la luz que se va perdiendo, el abismo insondable.

Me sentí ridícula, como si hubiera saltado de la cama a la roca sin haberme despertado lo suficiente. Pero fue esa misma sensación la que me obligó a salir del bloqueo en el que llevaba instalada un rato y sumergirme por fin.

Fsss... Salpico el agua y luego, nada. No oigo nada, no veo nada. - Abre los ojos, Mayte, que para eso te has puesto las gafas, me digo. - ¿Y si la nada me engulle? Bueno, me dejaré ir...

Entorno los ojos y adivino el tornasol azulado bajo la superficie. Y para no perderme en el vértigo de lo inabarcable, nado hacia la entrada, sobre las rocas sumergidas. Moles grisáceas que me tranquilizan con su pétrea inmovilidad.

Veo algún pez de color indefinido, que se mimetiza con el entorno. Y otro azul intenso, al que sigo durante un rato. Y de pronto, viene hacia mí un banco de pececitos alargados que me rodean. Traen toda la luz del sol reflejada en sus pequeñas escamas, y me hacen sentir viva y feliz.

Salgo pronto del agua, no me vaya a cambiar la suerte y me encuentre con el papá de alguno de estos, que las fobias no se pierden en un día. Pero ha sido un comienzo prometedor.

Y me vuelvo a casa con el verano cosido a la piel, preparada para empezar, en breve, mis deseadas vacaciones.

7 comentarios:

Kika Fumero dijo...

Ten cuidado con las mermaids, que me han dicho que algunas pican! :) Te deseo unas muy felices vacaciones.

Anónimo dijo...

Amazona, tras mucho tiempo sin saber si seguías activa, la casualidad me ha llevado de nuevo a tu blog, y me ha llenado de azul.
Ya ves, ¡con lo que a mí me gusta el verde!

Mil besos.

Anónimo dijo...

No sé qué tienen las vacaciones que nos hacen sentir como niños...Saboreamos colores, olores a mar y campo, alegría de excursiones o la paz de unas horas de lectura apacible,,,
Te deseo unos dias tranquilos y felices, en los que tu alma se llene de fuerza y claridad.
Muchos besos
Golondrina.

Juan Antonio Jorge Peraza dijo...

Hola guapilla, ya veo que saliste con el alba a buscar el azul. Yo creo que lo que tú tocas lo vistes del color que tú quieras, hasta lo más oscuro ha sabido llenarse con colores de esperanza, desde el primer momento de tu fuga en solitario. Ahora ves que te siguen esperando los llanos, los entresijos del día, los seres que tú quieres, todos quieren seguir vestidos de tu hermosa fragancia. Gracias por ella. Un beso

Anónimo dijo...

Como le dijo Luke Skywalker a Han Solo "Sabía que volverías, lo sabía" ¡¡¡Yupiiiiiii!!!
¡Ah! y no me extraña para nada que te hayas lanzado a ese gran azul, después de tanto cabalgar, eso ha sido como ir al Loro Parque a ver a los delfines.
Muchos besos y mil peces de colores.
Pacita

María José Sánchez Hernández de Morales dijo...

Pero amiga! que sorpresón!!

Hoy entré de casualidad. Quería releer algunos de tus pasajes (llevo varios grabados a fuego en el alma); y me encuentro otra vez una crónica calentita de tu vida!!
Gracias, leerte siempre es un gusto enorme... y tranqui, que todo tenemos "abismos insondables" a los que tirarnos de cabeza ;-)

Besos tesoro!

Pena Mexicana dijo...

uno de mis sueños incumplidos... leyéndote creo que al final sí que lo haré antes de que la vida (y no mi miedo) me lo impida

besos, valiente!

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