jueves, 23 de diciembre de 2010

El gordo cayó en mi casa

Con un día de retraso, porque la revisión de ayer me la pasaron a hoy. Pero esta mañana subí al hospital con el corazón en un puño y, después de un examen concienzudo, bajé feliz de vuelta a casa, dispuesta a empezar a celebrar las Navidades desde hoy.

Las molestias en el pecho sano se deben a la asimetría que tengo desde el verano, que me hace tener un hombro más alto que otro, y que ha forzado el músculo pectoral hasta producir ese dolor de estos días atrás.

No hay tumor, y mi próxima operación va a reducir al mínimo las oportunidades de tenerlo.

Así que esta vez celebro la nochebuena el 23 de diciembre. He brindado con un buen vino, almorzado un plato navideño, y de postre el primer turrón de la temporada.

Gracias por las llamadas y los mensajes de estos días, y ¡felices fiestas a todos!

P.D.: Ya sabía yo que el bombo giraba este año para mí...

lunes, 20 de diciembre de 2010

La rueda gira

Dicen las mujeres de mi nuevo alrededor que los meses previos a una revisión son de no dormir.

Yo estaba muy tranquila a la espera de mi revisión de este mes, la primera ginecológica desde agosto. Pero este fin de semana mi pecho izquierdo, el no operado, ha empezado a protestar con pinchazos y molestias.

No sé si busca el protagonismo que no ha tenido en estos meses, pero ha conseguido que le ponga el foco policial encima, y que mi médico adelante la cita al miércoles.

Esto es una rueda, y nadie sabe qué la para. Hoy Laura, tinerfeña a quien he conocido en este mundo bloguero, está haciéndose en el hospital la prueba del isótopo radiactivo, para operarse mañana. Su rueda empieza a moverse, y desde aquí le mando todos los ánimos del mundo.

La mía seguirá su curso previsto si el miércoles todo va bien. Si no es así, cogerá otra velocidad distinta, y empezaremos de nuevo desde el principio. Aunque no es lo mismo, ni es igual.

Cojo mi nueva túnica, la de la paciencia, y con ella bien ceñida me dispongo a esperar las 45 horas que tengo por delante. Algo en mi entrada anterior decía que el día 22 iba a jugarme algo... Caprichosa que es la vida.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El sorteo

Hoy me siento como si ya hubiera llegado el día 22. Espero desde hace rato mi turno en el servicio de admisiones del hospital, para entregar el volante que reactivará mi expediente. Y no puedo evitar sentir un hormigueo como el de los niños de San Ildefonso en la tramoya.

El informe de mi cirujana reza: "Secuela de cáncer de mama. Recambio de expansor por prótesis derecha y mastectomía subcutánea más prótesis izquierda".

Dejo de oír el murmullo de voces de quienes esperan a mi lado. Se diluye el ruido de fondo de los teléfonos. Sólo oigo el accionar del tirador del bombo, que empieza a girar lentamente, tanto que por momentos las bolas tardan en recibir la orden de moverse dentro.

El día del sorteo del gordo de navidad todo el país está pendiente de esa mágica noria de cifras, y de las voces trémulas de los niños. Mi ceremonia giratoria de hoy es privada, pero para mis sentidos el mundo se detiene hoy en el instante previo a la entrega del papel que me pone en lista de espera quirúrgica. Y no puedo evitar sentirme satisfecha, porque estoy avanzando, y porque lo estoy contando.

Este domingo lo celebraré caminando por la causa, y sintiendo cerca los pasos de todos ustedes, que viven también el proceso.

(Cáncer de mama, Carrera por la Vida en Tenerife. Domingo 12 de diciembre a las 11 am, desde la plaza del CC Sallytien, en costa Adeje, hasta la Plaza de la Pescadora, en Los Cristianos, Arona. 3,5 kilómetros).

Sin ustedes también habría llegado hasta aquí, pero con 4.000 sonrisas menos... ¡y no hay color!