jueves, 14 de octubre de 2010

Todo pasa

Reconforta estar de nuevo en la sala de espera de la sexta planta del Hospital. Nunca creí que diría esto de las curas de cirugía que me dejan fuera de juego cada jueves.

Pero esta vuelta a la rutina me recuerda el proverbial dicho zen de que todo pasa.

Un buen amigo que ha luchado terriblemente durante meses descansa al fin. Mi padre inaugura hoy su nueva vida fuera de la UVI. Mi segunda operación se va acercando, a medida que supero con buena nota la reconstrucción. Y ayer cerré el proceso de duelo por mi relación anterior, a quien puedo por fin desear que le vaya bonito.

Todo pasa. Es bueno recordarlo cuando caemos al precipicio. Pero también en la cima de la montaña. Nada se consolida en esta vida: la buena salud no es para siempre, los seres queridos no nos pertenecen y algún día pueden marcharse de nuestro lado; los éxitos de hoy, mañana tornan en fracasos. Pero estamos en una rueda, y también eso pasará, y volverán las alegrías.

Si algo he aprendido es que el dolor no podemos evitarlo. Lo que sí podemos evitar es el sufrimiento. Y éste está en nuestra mente, y se alimenta del pasado -los apegos- y del futuro -vivir para desear-.

¡Elijamos el presente! Es lo único que de verdad es nuestro. En el 'aquí y ahora' no existe añoranza por lo que ya no está. Ni un desgaste de planes de futuro que impida disfrutar de verdad el hoy.

Reconozco que en un "impass" como el mío todo es aparentemente más fácil. Aunque también podría estar llorando el pasado: motivos no me han faltado en los últimos meses. Pero por suerte la enfermedad me ha dado un buen revolcón, enseñándome a vivir el presente, a hacer menos cosas y a disfrutarlas más.

Piénsalo, ¿cuánta energía ganarías para tu vida diaria si te preocuparas menos y rieras un poco más? ¿Cuántas obligaciones innecesarias te exiges al final del día? La crisis nos ha enseñado a vivir con menos cosas, ¿tenemos que esperar también a tener una enfermedad grave para aprender a vivir con menos angustia?

Todo pasa. Y el milagro se produce en ti. Si te aferras, sólo tendrás lo que quepa en un puño. Abre tus manos, celebrando la vida, y pasará por ellas toda la arena del desierto.

12 comentarios:

Lorenzo López Carrillo dijo...

Es verdad, Mayte... ¿Y por qué no lo hacemos...? Conocemos la teoría pero no la llevamos a la práctica; sabemos que ese teorema es fácilmente demostrable, aunque sea a través de la experiencia ajena, pero nos complicamos la vida, que va pasando por nosotros en vez de nosotros por ella...

☼ Que todo te siga yendo bien...

Incógnita dijo...

«Un oasis hermoso, verde y floreciente miró a su alrededor y no vio más que desierto por doquier: en vano intentaba divisar otros semejantes. Entonces rompió en lamentos: “¡Ay de mí, desdichado y solitario oasis! ¡Tengo que permanecer solo! ¡En ninguna parte encuentro un semejante! ¡En ninguna parte hay siquiera un ojo que me vea y se alegre de mi hierba, mis fuentes, mis palmeras y mis arbustos! Nada me rodea más que el triste, arenoso, rocoso e inerte desierto. ¿De qué me sirven todas mis ventajas, mi belleza y mi abundancia en este aislamiento?”.

Entonces habló el viejo y gris padre desierto: “Hijo mío, si las cosas fueran de otro modo, si yo no fuera el triste y árido desierto sino una tierra floreciente, verde y viva, entonces tú no serías un oasis, un lugar privilegiado del que habla elogiosamente el caminante aún desde la lejanía; sino que serías una pequeña parte de mí y, en cuanto tal, diminuta y desapercibida. Así que soporta con paciencia lo que es condición de tu carácter destacado y tu fama» (Parerga y Paralipómena, Trotta: Madrid, 2009, p. 663).

Aida dijo...

Que dificl se nos hace lo de fluir, recuerdas?.

Yo también estoy en ello en vivir y ocuparme en lo que realmente importa que es el día a día y no en la pre-ocupación por un incierto mañana. Es difícil después de una rutina constante de sufrimiento inutil durante 41 años, pero nunca es tarde,...

Un besito Mayte

Anónimo dijo...

Te felicito por tu reflexión de hoy. El camino del desapego es difícil, no porque en sí sea necesario ningún sacrificio exagerado, sino porque para poder atravesarlo es necesario perder nuestra propia imagen, aquello a lo que identificamos como YO. He visto de cerca a personas que saben la teoría, que conocen el hecho de que sus condicionamientos les causan sufrimiento, que han leído, escuchado y entendido eso del momento presente en vez del futuro o el pasado... pero en el fondo este conocimento no sirve de nada sin el valor para renunciar a nuestra imagen de nosotros mismos...

Felicitaciones otra vez, mucha suerte y un abrazo.

Javier Hernández (el papá de Alejandra y esposo de Nelvis, en este orden, por favor)

Juan Pablo dijo...

Estimada Mayte,

He podido seguir alguna de tus reflexiones en tu blog y te confieso que provocan en mí un efecto "contradictorio" al que supuestamente deberían. Se supone que somos los que te conocemos en mayor o menor medida, los que deberíamos trasladarte mensajes de ánimo, apoyo, para ayudarte a superar estos duros momentos vitales que estás atravesando (y estoy seguro que superando con éxito). Y sin embargo, leerte es como inyectarse una sobredosis de ánimo, esperanza, ilusión, entusiasmo,...porque no es sólo lo que dices, sino el cómo lo dices lo que provoca, al menos en mí, un efecto terapéutico insuperable. Sonrío mientras escribo esto porque me acuerdo que cada vez que Bea, mi pareja, me pregunta si la quiero mucho, le respondo que por lo menos de aquí a Pandora, que no sé dónde está pero seguro que muy, muy, muy lejos (al menos yo no he visto ningún avatar caminando por la rambla - he visto cosas más raras, la verdad). Así que si me lo permites, los dos te enviamos un beso y un abrazo muy muy fuerte y muy muy grande, por lo menos de aquí a Pandora. Mucha suerte y también muchas gracias por estar ahí y demostrarnos cada día con tu ejemplo a tod@s que cualquier reto es superable y que como decía Paul Mccartney "la vida es eso que pasa mientras pensamos que hacer con ella" (carpe diem). Besos. Bea&Pablo

Anónimo dijo...

Ocurrió en Barcelona. La noche recién se estrenaba mientras de la luna goteaba la fina lluvia de un temprano otoño.
La puerta de un céntrico hotel. La gente apresuraba el paso presa de la prisa. Sin embargo yo, teléfono en mano, no sentía el tiempo. Alguien al otro lado me escuchaba enmudecer después de un Te Quiero. Alguien al otro lado me hacía enmudecer después de un Te Pienso.
Las gotas en mi pelo; mis brazos descubiertos no cuadraban con la escena.
Elegí las escaleras mientras un denso sentimiento se apoderaba enteramente de mi nombre, de mi cuerpo, de mi alma.
Todo pasa. Pero si se sigue recordando, habrá valido la pena…

María José Sánchez Hernández de Morales dijo...

En estos últimos tiempos te ha tocado montar a horcajadas, sin silla y aún así te llevas la copa. Óle tu lucidez y tu valentía

Sigues siendo la maestra del punto y seguido; y parece que llevas camino de dominar el punto y final. Eso es genial amiga.

Decía Unamuno que hasta de las nubes negras cae agua limpia, y ese es mi evangelio de los últimos dos años. Después de todo, la vida no está hecha para comprenderla, sino para vivirla.

Un abrazo fuerte, de esos que te sacan de los zapatos.

Por cierto, Aída no puede tener 41, yo creo que no pasa de 35...;-)

Angels dijo...

Me acabo de actualizar de tus últimos posts en el blog y tengo el corazón en un puño: he llorado con la muerte de tu amigo Adán y he sonreido con la recuperación de tu padre y me he visto en tu cocina con tus renovados pinitos culinarios...... Gracias por tu blog!  Llega a lo más profundo.
 
Beso fortísimo!.
 
Angels

Begoña dijo...

He estado leyendo tu blog. Me encanta, lo sabes, verdad?
Tengo un par de amigas que han pasado por tu experiencia y lo llevan mas o menos o mejor, menos que mas.
Es difícil vivir con miedo, pero también el miedo te enseña a vivir, a no estar paralizada, a cambiar o mejorar.
Solo hay que cambiar el chip y eso a veces resulta complicado. Pero…
Hay que hacerlo¡¡¡¡, y si para ello hay que pasar por un cáncer, bienvenido cáncer. Tengo una amiga que conoces que dijo:  “Pero por suerte la enfermedad me ha dado un buen revolcón, enseñándome a vivir el presente, a hacer menos cosas y a disfrutarlas más”.
Gracias por tu reflexión. Yo quisiera aprender con la experiencia de otros a disfrutar más y mejor la vida. Que hoy la tengo y mañana no se.
Gracias, Mayte.
Un abrazo.
Déjame verte esta semana sin falta.

Cande (amiga de Aida) dijo...

Cuando todo acabe, cuando mires este blog y parezca que esto ha sido solo un mal recuerdo, entenderás que aveces debemos de tocar fondo,para luego resurgir, no con mas fuerza, pero si con mas cabeza. Que siempre estamos viviendo el (y si)y si fuera mas delgada? y si fuera mas alta? y si fuera mas rica? y tantos y si sin sentido, este tipo de experiencias son las que aportan un y si real.
Y yo me pregunto, que hubiera sido de mi, Y SI no te hubiera conocido?? Seguro, que en un dia como hoy, no podria haber presumido de conocer a alguien como TÚ!!!!

Anónimo dijo...

que bien lo has dicho, que bien.

albdearmas05 dijo...

Hola Mayte.
Hace días que no entraba en tu blog. Me gustó muuuucho lo que me escribiste en el correo "RE: no me contestes, lo mando al blog". Muchísimas gracias, es mutuo el cariño.
Me alegra esa noticia, en el fondo nada sorprendente, de ver tu blog en primera página de un periódico. Mucho más me alegra saber que tu padre está recuperándose, ya fuera de la UVI y también de verte a ti tan vitalista, tan auténtica… mostrándote como eres y punto.
Llegan muchos signos de personas y situaciones que nos invitan a cambiar, a soltar lastre, a despojarnos de todo lo que no es esencial, para transitar ligeros de equipaje (como escribía Machado) por esta época que nos ha tocado vivir. Los que vienen de ti son de los más claros.
Acompañándote, me siento yo también acompañado en mi propio proceso para afrontar lo que me atemoriza y avergüenza de mí mismo.
Contactar con las personas que quieres, compartir momentos y mostrarte, sentir y agradecer.
Esta mañana temprano, muy temprano, oía caer gotas de los árboles mientras la luz asomaba en el Monte de Agua García. Una gran sensación de paz lo llenaba todo. Sentía lo esencial, pensaba en esto, y me acordaba de la gente con la que me gustaría compartir momentos así, por ejemplo, contigo.
Un abrazo de los grandes
Alberto

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