sábado, 11 de septiembre de 2010

Mis hijos

El domingo fue el primer día que pasé con mis hijos en su casa, donde viven con su otra madre.

Elena no me dejó moverme de la silla. Y estaba yo frustrada por no poder bañarlos, poner la mesa, prepararles la comida, poner a punto sus mochilas para el cole.

Sólo pude sentarme pasivamente con ellos mientras cenaban.

Siempre intento hablar con Amalia y Alberto de cómo ha ido el día. Pero se eternizan comiendo y enseguida hay que insistirles en que terminen para que se acuesten pronto, y en la batalla que lidiamos hasta que apagan la luz se nos van el tiempo y las energías.

Sin embargo esa noche, como yo no tenía nada que recoger ni que preparar, empezamos a jugar a las adivinanzas. Tuve que desempolvar de mi memoria todos los detalles de las princesas Disney, los coches de Cars y los personajes de Harry Potter, para ir haciéndoles mil juegos mentales que fueran un reto para sus siete y sus cuatro años.

Me lo pasé tan bien que cuando Elena nos regañó porque no acabábamos nunca, me di cuenta de que llevábamos una hora riéndonos.

Lo sorprendente no es pasarlo bien con tus hijos. Somos una familia de cinco risueños que disfrutan de la vida, hasta el bebé. Pero nuestro día a día, por desgracia, está instalado en el corre-corre, y en la prisa por llegar siempre al momento siguiente.

Cuando miro atrás veo siete años de "tengo que". Preocupada por la logística, porque la ropa del colegio esté preparada, los deberes hechos, la casa recogida, los recados a cero. Pero mientras tanto mis niños crecen, sin que yo me deleite con ellos en una tarde sin obligaciones: sólo les dedico pequeños ratos robados al deber autoimpuesto de tenerlo todo hecho.

Por eso algunos padres y madres no disfrutamos de nuestros hijos. Y por eso mismo sí lo hacen sus abuelos. Su sabiduría y un ritmo más pausado les permiten distinguir el polvo de la paja. Tomarse el tiempo para entrar en la mente y los corazones de los niños, y ganarse su confianza. Ellos sí saben de qué hablar con los pequeños. Me he dado cuenta ahora de que yo no.

No quiero ser abuela de mis nietos. Quiero serlo de mis hijos. Y estos meses de convalecencia me dan la oportunidad de olvidar el orden de la casa y entrar en la magia de su infancia.

Habré aprendido la lección cuando, ya repuesta y de vuelta a mi trabajo, siga alimentando día a día las fantasías de mis niños y no sólo una larga lista de obligaciones.

16 comentarios:

Alicia dijo...

Mayte, me ha inspirado tu reflexión de hoy. Tomo nota. Yo también quiero ser abuela, ¡ya!
No estoy segura de que la frase me haya quedado como yo quería... ;-) Pensaré en ello.
xxx

JM dijo...

Maytilla:
Casi me alegro que seas fan de Apple. Una persona tan generosa, apasionada, amiga de sus amigos, detallista, bondadosa, valiente, creativa, dinámica y encima humilde tiene que tener algún defecto gordo para ser real.
Pocos siguen aprendiendo de adultos a un ritmo comparable al de los niños. Tú lo haces y los demás nos beneficiamos de ello.
Qué orgullo tenerte cerca.

Ana dijo...

Me alegro de lo que leo.....creo que cada vez estás más cerca del movimiento slow, la pena es que no nos demos cuenta,de que nos tenemos que ralentizar un poco para disfrutar de lo que tenemos y que tengamos que pasar por un evento traumático para echar el freno.

Anónimo dijo...

Ays... ese 'tengo que...' me suena desde hace mucho tiempo. Y alguna vez dijiste que 'lo habías dejado'. Bueno, nunca es tarde, si la 'picha' es buena... (eso dicen) jajajaja

(Adivina, adivinanza... ¿quién te deja este comentario?

Golondrina dijo...

¡Qué maravilla el mundo de los niños1 ...Y el de los mayores cuando se hacen como ellos....
La risa , el tiempo, la magia... la llevamos dentro...Tambien la imaginacion y la sencillez de hacernos pequeños...y darle un empujón a las prisas, para que se vayan...
Creo que se te abre todo un mundo...Es un reto y un tiempo por aprovechar...
¡¡No hay mal que por bien no venga!!!...

belentxu dijo...

Es curioso, no soy madre, pero he podido disfrutar de esa sensación q relatas con mis dos sobrinos, a los que tengo lejos y, quizá por ello,puedo disfrutar en esa calidad. Al principio pensaba que era por la novedad (viene la tía Belén de Tenerife!), quizá por el regalo q solía llevarles(lo de comprar cariño sigue funcionando...); pero un día dejé de llevarlos por sistema y su acogida fue igual de maravillosa. Mi cuñada dice que me quieren porque me sienten como "uno de los nuestros"(como en la peli...!!, y lo único q hago cuando los veo es hablar con ellos pero, sobre todo, escucharlos....sólo eso, y para ellos es tanto!! Me han enseñado tantas cosas; desde que el tiempo no tiene tanta importancia, q para jugar sólo hace falta imaginación y que decir te quiero no es tan difícil....Soy afortunada por tener tan buenos maestros..!!!

María dijo...

Eres una supermami!! Gracias por ser un ejemplo TAN BUENO para todos, y en especial para nosotros, la nueva gerenación!! Besitos

Manuela dijo...

Qué cargo de conciencia y a la vez que alivio saber que no soy la única que siente que el tiempo pasa y no les dedico el suficiente a mis hijos.
Pero pienso dedicar a cada cosa el tiempo que se merece

Besitos

Stine dijo...

Me alegro de que disfrutaras/ an el momento ! Compaginarlo todo en esta vida es muy complicado y creo que lo hacemos muy bien ( aunque siempre se puede mejorar). Hay una diferencia importante entre ser madre y ser abuela que no podemos obviar y es que ellas ya nos educaron y a nosotras ahora nos toca educar y disfrutar este momento. A pesar de que hay muchas obligaciones (me veo retratada en el corre corre de comer, duchas, desayunos, uniformes, tareas, cumples ... ( uf que estressss solo de escribirlo) pues a pesar de esto mi opinión es que este momento hay que disfrutarlo y así sucesivamente, por lo que yo no quiero ser abuela ahora sino MADRE, con todo lo que conlleva, haciendo malabarismos para tener esa calidad que describes en los instantes, ratos, horas, días (benditas vacaciones) cuando se puede!!! 
Qué bueno es pararse (sea por el motivo que sea) y reflexionar sobre las cosas importantes de la vida.
Besos Mayte

JavierEloy dijo...

Mayte, gracias al correo que me has enviado me acabo de enterar de tus últimos avatares. Estoy conmocionado. Voy a leer tu blog de arriba a abajo para ponerme al día de tus experiencias. Estoy Seguro que una mujer tan fuerte como tú sacará partido de esta circunstancia, como lo has hecho durante toda la vida. Te mando toneladas de energía positiva y quintales de besos

Amparo Yermo dijo...

Querida Mayte:
Gracias por compartir tu experiencia y tu vivencia del cáncer. Me encanta lo positiva que eres y es fantástico ser así y además compartirlo con tus amig@s.
Estoy segura que vamos a aprender mucho de ti porque tu interior ha creciiiido mucho más de lo que ya tenías de grande. Y como además eres generosa y lo compartes con nosotros, lo vamos a pasar muy bien.
Gracias por contar conmigo. Toda mi energía positiva para ti, para aumentar más la que ya tienes.
Un beso enorme,
Amparo

Horizonte dijo...

¿Aprenderemos?... afirmo con mi cabeza a cada renglón que leo, pero ¿qué difícil es poder realizarlo? porque estas pequeñas cosas, que sabemos que no son tan importantes, constituyen nuestro día a día y al final solo nos quedan unos pequeños momentos de dicha y felicidad...
Mayte... sigue recordándonos lo que nunca debimos olvidar... lo realmente importante. Gracias

Cande (amiga de Aida) dijo...

Hola Maite, una parte de mi te comprende pero otra...., yo estuve casi 3 años sin trabajar para cuidar a mis enanos y volver a mi vida laboral, me trajo cargos de conciencia inutiles. He aprendido que en la vida, se tiene que dar calidad de tiempo y no cantidad. Cuantas madres desquiciadas pasan el dia con sus niños sin disfrutarlo?? en cambio nstras madres que trabajamos por y para ellos,(aparte de Amancio ZARA)sabemos sacar esa chispa cretiva para que una hora antes de ir a dormir se convierta en un momento inolvidable!!! Debemos aprender de los errores, pero no creo que en este sentido tengamos muchos, mas bien, que una vez mas nos colgamos la S de Super Bobas. Tienes una familia Maravillosa y mucha gente que te quiere incluida yo, te parecerá raro, apenas nos hemos visto, pero hay personas que pasan por nstra vida un segundo y quedan grabadas para siempre... Por cierto, me encanta como escribes!! planteatelo

mariasu dijo...

Uiiiiiiiii Mayte!!! No tenía ni idea, con la única persona que mantengo contacto es con Marisa por correo y hace tiempo que no hablamos. Querida Mayte , como siempre me sorprendes, veo que tu capacidad de lucha, tu fortaleza y positividad, tu tesón e inteligencia te están ayudando una vez más, a superar los obstáculos de la vida. He conseguido abrir el blog, pero solo puedo leer la reflexión que hiciste acerca de tus niños, ¡como me veo reflejada!!!!!, a pesar de lo que le digo a mis pacientes sobre “el tengo que”… caigo muchas veces en lo mismo. La experiencia de la maternidad es alucinante, y recuerdo que cuando tu niña tenía solos 2 añitos, hablamos y percibí la pasión con la que me hablaste de ella, se notaba que estabas disfrutando mucho de la experiencia…… me dio una envidia…!!! Pero claro…. El día a día y …¿familia numerosa????? Como es eso? Tienen un bebe?, .. Te admiro una vez más, yo solo tengo a Daniela y he tenido que elegir entre mi profesión y “las comodidades “, frente a ampliar la familia. Pero te imito e intento disfrutar lo que puedo de ella. Cumple el sábado cuatro añitos. Me alegra mucho que te hayas acordado de mí y que compartas conmigo esta experiencia. Estaré muy atenta a tu blog. Un abrazo muy fuerte grande y largo y confío plenamente en que vas a seguir fuerte y animada, porque así es “Mayte Mederos”.

Tania Martín dijo...

Son magos y hacen magia. No es fácil entender todo lo que hacen, pero tampoco necesario. El entendimiento a veces opaca los sentidos, ¿verdad? Tanto tú como Elena me parecéis madres geniales. Divertidas, atentas, cariñosas, complacientes, formadoras, equilibradas, educadoras... Les echo de menos, a todos. jejeje.

Anónimo dijo...

Querida Mayte:

No me extraña en absoluto, que te cogieran en primerísimo lugar en el Diario el Mundo. La forma que tienes de expresar tus pensamientos y sentimientos es como un bálsamo para el alma. Leerte es vibrar interiormente, como cuando lo que llega a ti es tan autentico, cierto y verdadero que no hay fibra en ti que se revele.

Saldrás de esta, sé que saldrás con más fuerza que nunca.

Gracias por hacer que volvamos nuestra mirada hacia dentro… ¡Y por favor, no dejes de escribir! ¡Es un regalo!

Con todo mi afecto.

Alejandro

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