martes, 21 de septiembre de 2010

La salud está en el alma

Mi padre está ingresado desde el viernes por un derrame cerebral. En la primera hospitalización de su vida pesan las preocupaciones de estas últimas semanas. Uno nunca está preparado para la enfermedad grave de un hijo.

Ya pasó por esto una vez, hace 40 años, cuando una celiaquía casi me barre del mapa. Pero probablemente su cuerpo, más joven, desarrolló los mecanismos necesarios para superar el sufrimiento de aquellos meses.

En su evolución de ahora estoy segura de que va a ser crucial su actitud, y encontrar el lenguaje para decirle a su cuerpo, sano y vital como siempre lo ha sido, que ya no hay razón para el sabotaje.

Cuando me detectaron el cáncer ya llevaba años leyendo sobre el origen de las enfermedades, desde mi tiempo de estudios de medicinas alternativas en Barcelona. Y si algo tenía claro es que los tumores no son causa, sino consecuencia. Por supuesto que se convierten en un cuadro clínico que hay que tratar. Pero cada vez más estudios relacionan el cáncer con una situación límite en la persona. La pérdida de un ser querido, un grave problema laboral o familiar...

Siempre hay un órgano más débil de partida. Probablemente un bloqueo energético hace que sus células se queden sin oxígeno, y perfectos como somos, el cuerpo desarrolla una manera de salvaguardar la vida, pasando de la combustión aeróbica a la fermentación anaeróbica. Así, aunque esta nueva vía conlleva un crecimiento anormal de las células, el cuerpo concentra esta anomalía en el órgano, sin que pase de momento al resto del organismo, lo que llevaría a un choque séptico mortal de necesidad.

La primavera pasada, al arrojar mi corazón a los pies de los caballos, no era consciente de que ese suicidio emocional me llevaba a un camino sin retorno. Meses sin comer bien, sin dormir y sumida en pensamientos negativos debieron activar una zona ya tocada por calcificaciones desde hace tiempo. A los dos meses de mi descalabro apareció el bulto sospechoso que me llevó al ginecólogo sólo cinco meses después de mi anterior revisión.

Ahora ya sé que a las preocupaciones y al dolor hay que hacerles caso. Nuestros abuelos estaban más preparados para el duelo, y en el concepto de luto iba implícito el llanto por la pérdida, y también el descanso y la recuperación de quien había pasado por un gran sufrimiento. Pero en estas generaciones lo enterramos sin querer vivirlo, marcados como estamos por la sociedad del bienestar.

Aceptar la vida, con sus cumbres y sus valles, es un ejercicio de buena salud. Y sé que mi padre y yo saldremos de ésta, porque en lugar de la engañosa fortaleza del roble, hemos elegido la flexibilidad del junco, que se dobla para enderezarse luego. No volveremos a caer a plomo con la primera tormenta.

Papá, te espero fuera.

18 comentarios:

Anónimo dijo...

Se te acumulan las cosas.

Es complicado decir algo cuando van sumando cosas y cosas, pero con el ánimo, fuerza y entereza que llevas estoy seguro que vas a ser un punto de apoyo importante para tu padre y para ti misma. Sabes lo que te digo, a tu padre lo esperaremos fuera (tal y como acabas tu escrito) y totalmente recuperado y listo para disfrutar la estación que estrenamos hoy.

APeraza

Mael70 dijo...

Ánimo, Mayte, si has heredado de él la fortaleza, seguro que sale adelante... como tú...

Cristina dijo...

Buff...cuando se juntan las cosas parece que la oscuridad gana terreno... En tu caso, al leerte, compruebo que sigues, como siempre, irradiando luz y que pese 'a lo tuyo' tienes fuerzas suficientes para darle a tu padre el empujón que necesita para empezar a dejar atrás este susto.
En breve, brindaremos todos juntos celebrando la victoria.
(y de paso, compra lotería, queen, que igual en una de esas compensaciones energéticas que tiene la vida, va y te toca)

Diego dijo...

Este último post me ha emocionado, porque mi padre pasó este año por un episodio parecido, del que salió muy bien, aunque ahora confunde algunas palabras, y otras las tiene como en la punta de la lengua y no le salen. Pero ya te digo, algo mínimo para el susto que nos dio. Sigue cuidando de sus pájaros, tocando el timple y matando de cosquillas a sus tres nietos.

Por lo del hígado, no te preocupes, que con el ron que le has metido, no hay metástasis que se atreva.

Anónimo dijo...

Siempre hay un día luminoso y soleado después de una tormenta... por muy grande, oscura y fuerte que sea...

Anónimo dijo...

Apuesto por tu padre, que, al igual que tú nos dará una lección de vida. Esto no ha sido más que una reacción anímica a lo que te ha tocado vivir. A lo que le ha tocado sufrir. Apuesto también que hubiese dado cualquier cosa por ocupar él tu puesto, pero el zarpazo de la vida le encontró de espaldas. No es lo mismo pasar por lo que has pasado, que verte pasarlo. Apuesto por él, como en su día aposté por la hija.
Y no puedo dejar de sonreir a la pancarta hepática del 29S. Ramalazos partidistas que me recuerdan que no sólo nos separa la isla de enfrente, a pesar de los pesares...

Anónimo dijo...

“Anima sana, corpore sano”

Tu blog es una ensalada rebosante de bondad, de energía, de solidaridad, de amor, de comprensión, de agradecimiento, de sentido común, de humildad, de humor, de humanidad, de ánimo, de enseñanzas, de respeto, de alegría, de naturalidad… de VIDA y de SALUD, en definitiva.

Es un placebo para nuestra humanidad cohibida; un espejo pulido en el cual te reflejas tú y nos haces reflejarnos a quienes acudimos a él y a ti, advirtiendo alguna que otra sorpresa -que en realidad no lo era tanto- sobre nosotr@s mism@s; un tamiz mágico a través del cual nuestras cotidianeidades y nuestras esencias adquieren otras dimensiones.

En ríos de languidez más o menos asentada has echado redes para capturar valores, sentimientos y emociones -en lo propio y en lo compartido- que, en su desentumecerse al ser izados, los vuelven cauces efervecentes y vitales.

Gracias Mayte por estar aquí y por ser exactamente como eres.

Inés dijo...

Hola Mayte.
Mi hermana me ha mandado tu blog, me he metido y me está encantando.
No paro de llorar y reír a la vez...
Me encanta lo que cuentas y cómo lo cuentas.
¿sabes? desde hace un par de semanas estoy trabajando para una empresa canaria, ubicada en Santa Cruz. Supongo que antes o después tendré que ir por allí, me encantaría verte.
Sé que hace tiempo que no sabemos la una de la otra, pero nunca olvidaré los duendes de tu casa y las cartas que nos escribíamos después; eras alguien "mayor" que contaba conmigo...
Muchos besos.
Inés Bautista

Anónimo dijo...

Sólo un abrazo fuerte para tí y otro para tu padre, al que no conozco pero del que debes haber sacado mucho, aunque sólo sea por la forma de "metabolizar" los dolores. Ambos, por lo que voy descubriendo,crecen en las dificultades. Cuando hayan alcanzado la "esencia del junco" no habrá tormenta que pueda con ustedes. Les abrazo

María José Sánchez Hernández de Morales dijo...

He estado un rato largo releyendo tu post. Confío en que todo salga bien, la genética de los Mederos es especial.

Sigo cerca para cualquier cosa que necesites, y espero que continúes dando el corazón a la vida, eso te hace única y valiosa.

Un abrazo tesoro

Mayte dijo...

El anónimo de mi canariona preferida lo tengo localizado, pero los otros dos, hagan el favor de pronunciarse más que sea por email, porque una no se puede ir asín a dormir, con este run-run de intriga en la cabecita...

Adamea dijo...

vaya!
algo parece que está diciendo, de pasar cosas, mejor todo a la vez.

Tiempos raros estos. Pero siempre eres un gran ejemplo para los demás.
Ánimo guapa!

Anónimo dijo...

¡Que te voy a decir yo después de leer comentarios tan verdaderos y contundentes como estos que te escriben! que sepas que al igual que tu amiga Elena,tú también con lo que dicen todos ellos, tienes todos estos amigos que en momentos así ves que están ahí y....¡subidón!

Seguro que todo va a salir bien, porque todos estamos con Uds.

Nelvis dijo...

Hola Maite. Para evitar que la pasión, la ira o la desesperación me arrastraran en mis años de adolescencia mi madre solía decirme: " siempre que llueve, escampa". Cuando se me juntaban varios desatres cotidianos ( ahora tonterías pero entonces un mundo) ella, de naturaleza sabia y serena, añadía: " ni siquiera el diluvio fué para siempre así que verás cómo sale el sol". Ella para todo tenía una frase y en mis momentos más duros me han servido bien, hoy quiero compartirlas contigo. Besos y ánimos

Angels dijo...

Mayte, hay èpocas más complicadas y parece que esta lo está siendo especialmente. Seguro que con la fuerza, energía y entereza que caracteriza tu familia, tu padre sale de esta muy bien. Como tu dices, se empieza tomando consciencia de cuál es el origen de su derrame y cómo funcionan sus emociones y empiece a trabajar en ello. Creo que ahora tu puedes ser su maestra!. Un abrazo muy muy fuerte y adelante. Angels

Anónimo dijo...

Hola Mayte
La vida nos pone tantas piedras en el camino y piensas uff otra piedra grande que tengo que eliminar para que me salga el camino todo recto sin destorbos...pero el poco que de conosco tienes mucha fuerza animo Mayte !!! muchos besos

GONZALO dijo...

Hola Mayte. He estado una semana out y cuando hoy leo tù post me entero de lo de tú padre. Es increible la capacidad de recuperación que tienen las personas. Vease el caso. Espero que tú fuerza venga de familia y que tu padre se recupere lo antes posible plenamente. Mi madre paso por eso hace un año y medio y se ha recuperado estupendamente.

Cuídate y grácias por darnos ánimo con tú luz.

Belén dijo...

acabo de leer en tu blog lo de tu padre y te mando el abrazo más grande que mi espalda de "robocop" me permite; ahora tu misión es doble: seguir recuperándote y enseñarle a tu padre cuál es el camino; noble labor, devolverle ese amor y esa fuerza que, a su forma, te ha conferido......y, a la vez, crecer con él....
 
Sigue moviéndose tu mundo y sabes que eso significa que la vida te sigue regalando enseñanzas y poniendo a prueba tu fuerza y ...tu amor (te preguntarás por qué he escrito esa palabra pero se ha escrito sola...),
 
Bueno amiga, te mando  muchísima fuerza y un gran abrazo

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