miércoles, 15 de septiembre de 2010

Fondo de armario

Mucho estaba tardando. Ahora que no tengo vendas ni esparadrapos que me irriten, mi piel ha decidido plantarle cara a la prótesis, en forma de alergia galopante.

Como consecuencia esta semana, desde que entro en casa, la susodicha se va directa al cajón.

La otra noche una amiga que había venido a verme se marchó y se dejó el bolso. Cuando me dí cuenta, salí a la calle rauda y veloz para devolvérselo. Y de repente, en medio de todo, me sentí rara. No sabía qué había distinto, pero algo pasaba. Miré hacia abajo y me quedé congelada: ¡estaba asimétrica!

Por un momento me sentí como cuando ibas al colegio con un calcetín de cada color. Observada e impotente para todo el resto del día, hasta que volvieras a casa.

Sé que muchas mujeres que pasan por esto lo interiorizan y lo asumen, y me encantaría ser de las que se hacen un tatuaje cachondo en vez de una reconstrucción, pero yo todavía no he llegado a ese capítulo.

Así que ahora la prótesis ocupa el lugar de los imprescindibles en el mueble de la entrada, junto con las llaves y el móvil. Nunca pensé que algo comprado en la ortopedia fuera a ser parte de mi fondo de armario, pero nunca es tarde para renovarse... ¿o no?

4 comentarios:

Cristina dijo...

Ay Mayte, lo tuyo es mucho.

¿Y si, para evitar la alergia, coses en un sujetador viejo un gurruño de calcetines de algodón al que le has dado, previamente, la forma adecuada??
(es una frivolidad, pero es lo que tiene hecho un amigo para sus salidas carnavaleras)

Y no se te ocurra aprovechar la reconstrucción para que te dejen como Pamela Anderson...que luego es un rollo porque no podrás ver si llevas los zapatos iguales.
bsos reina

Anónimo dijo...

Tus historias casi dejan de conmover. Eres tú la culpable; tu fortaleza detiene la hemorragia de pena que otras personas en tu situación inspirarían. Cuando te leo, pienso: ¿para qué conmoverme?, si lo que tengo que hacer es admirarla, apreder de ella, agradecerle la clase magistral gratuita que nos hace llegar a diario.
No, ya no me conmueves.
Dedico el tiempo a valorar lo poco que tengo y lo mucho que ignoro, porque caemos en la negligencia cotidiana de no mirar más allá del límite impuesto por nuestras narices.
¿Qué no tengo cáncer? Pues para qué pensar en los que lo padecen...
¿Qué tengo trabajo? Pues para qué pensar en la cola del paro...
¿Qué tengo bienestar? Pues para qué pensar en el mendigo de la esquina, o en el hambre en el mundo, o en la falta de paz, y de justicia, y de derechos...
¿Para qué mirar más allá de mi nariz?

Ésa es tu clase magistral; tu logro magistral, hacernos pasar vergüenza cada vez que navegamos por tu blog. Casi estoy por ignorarlo, incapaz como soy de volver a mi realidad tras leerte, sin que el rubor se adueñe de mis mejillas.

Alicia dijo...

¡Gracias por la entrada en el blog! Fantástica. Fondo de armario… indeed… Si Lady Gaga compra sus accesorios fashion en la carnicería, no sé porqué no lo vas a poder hacer tú en la ortopedia…

Anónimo dijo...

HOLA MAYTE:

Magníficas líneas. pero lo más que me gusta es tu energía sobre todo: "alegría galopante" y "salí rauda y veloz". ¡¡ Qué maravilla!! que fuerza, como dice algún comentario denotas una fortaleza enorme. Bien, bien, creo que nos estás enseñado una barbaridad. GRACIAS.

A Peraza

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