viernes, 24 de septiembre de 2010

A caballo

Por fin lo he hecho.

Ha sido mi pensamiento constante en estos meses. La meta en un horizonte plagado de sueros y calmantes.

Había contado las semanas en el calendario, lentas e impasibles. Pero finalmente ayer, por no oírme más, la cirujana me dio permiso para subirme a un caballo. No entendía mi empeño, pero acabó cediendo. Y hoy ha sido el día.

Dos amigas a las que adoro me recogieron esta mañana camino de Agua García. El día amaneció precioso en Los Brezos, donde el bueno de Félix me había preparado una yegua tranquila, para que no tuviera que usar apenas el brazo.

Nada más bajar del coche, aspiré con los ojos cerrados el olor a tierra húmeda del picadero. El ritual de ensillar y poner las bridas era hoy una ceremonia para mí. Con el alma encogida me uní al paseo para adentrarnos en la laurisilva.

Yo iba la última. Y me quedaba atrás para disfrutar de la quietud del bosque. Sólo se oían los cascos de los caballos, pero cuando nos envolvió la espesura de los helechos, parecía poder escucharse también el gorgoteo quedo del agua.

Tierra oscura de arcilla, pinos como agujas, y la luz tamizada en mil tonos de verde. El corazón del bosque latiendo a nuestro paso.

Y la sencilla certeza de no haberme sentido viva hasta que volví a respirar las medianías de la isla sobre mi montura. Alma de amazona.

Volvimos despacio y en silencio, comiendo las moras silvestres que robamos al camino.

Ayer fue día de hospital. El lunes volverá a serlo. Pero ahora mi espíritu no vaga en la planta sexta de un edificio de cristal, entre batas blancas. Se ha quedado en el susurro del viento que acaricia los viñátigos centenarios del monte de Tenerife.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola mayte!! Pero que le ha pasado a tu padre? Hay q ver q bien escribes y que genial idea lo del blog! Los caballos y los animales en general son increíbles. Te mando un besazo enorrrrrme!!
Carlos h

María José Sánchez Hernández de Morales dijo...

Abel y yo llevamos dos semanas yendo a Los Brezos, a dar clases con Félix. Está siendo una experiencia estupenda. Si te apetece subir, tenemos clases todos los jueves a las 5. De momento montamos a Gitana, Diamante, Iris... son muy tranquilitos y para aprender van bien. Y luego está Lucía, la yegua de nuestro amigo Chávez, que sólo la acariciamos desconsolados. Bueno lo dicho, que aunque no puedas montar todavía de forma regular, si quieres ver caballos tienes un coche, dos amigos y mucho cariño a disposición.
Besos

Resfriada dijo...

¡Qué maravilla! Ya decía yo, que no te encontraba por ninguna parte ayer, y mira por dónde estabas. Cuando se lo digas a Amalia, no va a parar hasta que la lleves.
Besitos...

Aida dijo...

Me alegro que tu papá esté mejor, que disfrutes cada día de todo lo que te maravilla y que nos lo cuentes de esa manera tuya que parece que hemos estado contigo todos montando a caballo y eso que no sé.

Besos darling. Miles de besos para que te duren pa' todo el día

sergi dijo...

Qué bueno,
Ahora, con este paseo a caballo de amazona, el realismo fantástico de tu bitácora ya es completo. Grande Mayte.
Gracias por compartirlo.
Un besote fuerte para ti, tu familia y la luz que desprendes.
Sergio

Diego dijo...

Atención senderistas y (bi)ciclistas: La Mederos cabalga de nuevo. Las malas lenguas dicen que para subirse al caballo necesitó una grúa de esas que usaban los caballeros medievales, pero el hecho es que, después de sólo un par de meses de un "quitame allá esas tetas", anda de nuevo por estos caminos silvestres. Así que ojito con ir más rápido de la cuenta, que dicen que ya está mirando catálogos de arcos, flechas y ballestas, para completar la indumentaria de amazona. Mucho helecho, mucho olor a tierra mojada, pero con las amazonas ya se sabe...

Anónimo dijo...

Hola Mayte .

Me alegro muchísimo de que tu papi ya esté mejor, sabes que , normalmente las personas aguantamos el tipo ante las dificultades, el cuerpo se prepara y sobre todo la mente para no decaer y estar activa todo el tiempo que sea necesario, pero cuando las cosas van mejor y cuerpo y mente se empoiezan a relajar, es cuando sobreviene el bajón,que es lo que presumo le ha pasado a tu padre, porque al mío le ocurrió exactamente igual y en un porcentaje muy alto en esos casos se recuperan sin problemas.
Oye que gusto dsa leerte, que bien narras todas tus vivencias, que parece que estábamos allí contigo montando a no se quién...
Me alegro que sigas disfrutando de la vida, incluso me atrevo a pensar que más que antes, y nosotros a través de ti.

Un besote.

Carmen

Cristina dijo...

Pues ya puestos, te puedes llevar la yegua y la dejas aparcada en el hospital...¡quién vería a esos quinquis pidiéndote un euro por cuidarla!
En fin, bssos reina. Me alegro que empiece a disiparse la bruma y comience a calentarte el sol de la luz del nuevo día (nueva vida) que empieza. (Escribir sin haberme tomado el primer café del día no debe ser bueno, por lo que veo. Estoy de un cursi subido)

Anónimo dijo...

Bueno seguramente tu habras sufrido mucho eso es imnegable pero puedes contarlo en mi caso seguramente habre sufrido mucho mas pero ella ya no esta aqui conmigo,y a pesar de ello sigo sufriendo

James

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