miércoles, 25 de agosto de 2010

La horizontal

Querid@s sufridores en casa:

Me acaba de pedir una amiga por email que rebuzne, porque el silencio de los niños mosquea. Jaja, qué mal pensada, no estoy llenando de pegamento ningún cajón de ropa interior del vestidor de mis padres. Es sólo que estoy cansada.

Ya el pecho no es una masa acorazada, doliente e indeterminada. La cicatriz empieza a tener sensibilidad propia, y tiran los puntos, y la piel pica. Y el tubo y la botella de drenaje que salen de mi axila molestan como llevar un cochino debajo del brazo, nunca mejor dicho. Todo eso es señal de que voy pa'lante, y no pa'atrás. Pero la verdad es que el cuerpo me pide descanso, y como ya hace días que decidí que él es el listillo de la clase, le estoy haciendo caso y hoy tengo el campo base en la cama: sólo me he levantado para comer.

Así que, en plan Mecano: días de descanso dominical. Y si quieren algo de mi, les contestaré con el famoso epitafio: "Perdonen que no me levante" ;-)

(Inigualable Chaplin).

Besos,

Mayte

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