miércoles, 18 de agosto de 2010

Primer día

¡¡¡Hola!!!

Muchos de ustedes me han escrito preocupados por la falta de noticias, y yo agobiada pensando que no les habría entrado el email de mi hermana de anoche, y resulta que lo que les sorprendía es que hoy no hubiera abierto el pico, jaja. Ya les vale, ¿eh? Que hasta en la agencia EFE se descansa algún domingo, digo yo ;-)

Bueno, no les he escrito antes porque tengo problemas de movilidad, después de la operación, y me cuesta un mundo girarme o cambiar de postura en la cama, así que coger el ordenador para escribir requiere media hora de preparación. De las náuseas desde ayer por la noche estoy mucho mejor, una vez pasada la intoxicación de morfina que me tuvo seis horas vomitando, que no se reventaron los puntos de puro milagrito. Pero hombre de Dios, ¿cómo me da usted una bomba de morfina para que la pulse cada vez que me duela, con lo adicta que soy al ratón del ordenador, que el dedo se me iba solo? Ayayay, así acabé, en mi peor interpretación de Kurt Cobain...

Hoy la guerra va más con la herida., que ya empieza a molestar. Esta tarde vino el médico a explicarme que este dolor va a se ahora una constante durante los próximos seis meses, hasta antes de Navidades, en que me harán la segunda operación. Han puesto el implante submuscular, y esta semana ha de ir cicatrizando la herida, porque ya la que viene empiezan a inyectar suero salino, en un proceso largo en que la piel y el músculo pectoral han de ir extendiéndose semana a semana. Ya en diciembre ponen implantes definitivos en las dos mamas, lo que va a suponer una cirugía mayor que la de ayer, y luego una recuperación en la que la inmovilidad que tengo ahora en un lado del cuerpo será en ambos. Para entonces espero que Steve Jobs haya desarrollado un programa de reconocimiento de voz para el iPad, porque si no estas crónicas va a tener que hacerlas Rita (¿Martín...?).

Bueno, y para dar una nota de color, les contaré que también vino la psicóloga de la Asociación Española contra el Cáncer y al ver que estaba yo más animada que ella, me dijo como premio de consolación que al menos podían ayudarme tramitándome una minusvalía para pagar menos impuestos. ¡qué flipe! ¿no? Ah, sin olvidar que el hospital me regala un vale para canjear en la ortopedia por un relleno mejor que el Wonderbra, que si se portan bien se lo presto a los chicos para carnavales (y la otra copa la rellenan con calcetines, como hacían las abuelas, jaja).

Y esto es todo por hoy. Pórtense mal y no hagan nada que yo no hiciera si estuviera ahí fuera...

Besos,

Mayte

0 comentarios:

Publicar un comentario